Stablecoins y Pagos
Transfronterizos en América Latina

Daniel Ayala and Belkis discussing stablecoins and cross-border payments in Latin America
Una conversación con Daniel Ayala, innovador fintech, consultor, asesor y especialista en pagos globales.
“Las stablecoins no son una amenaza de la que haya que protegerse. Son un nuevo riel de pago al que hay que integrarse.”

Usted pasó 30 años desarrollando algunas de las mayores operaciones de pagos transfronterizos en Estados Unidos, incluida la operación de remesas de Wells Fargo. ¿En qué momento comprendió que las stablecoins no eran solo una tendencia, sino que iban a transformar de manera profunda la forma en que el dinero se mueve a través de las fronteras?

He sido una voz impulsora de las finanzas digitales desde los primeros días de internet. Mi carrera en la banca comenzó a fines de la década de 1980 en First Chicago Bank —hoy parte de JPMorgan Chase—, donde tuve la oportunidad de ser guiado por altos directivos que fueron pioneros en la adopción de ACH. En aquella época, los cheques dominaban los pagos de consumidores y empresas, y el sector bancario apenas comenzaba a considerar seriamente las alternativas electrónicas. Las tarjetas de débito y ACH recién empezaban a consolidarse como opciones frente al efectivo y los cheques. Esa experiencia marcó mi carrera: desde entonces he sido un firme defensor de la digitalización de las finanzas.

Durante años, la idea de un ecosistema monetario completamente digital parecía más una aspiración que una posibilidad real. Eso cambió a medida que comenzaron a consolidarse los elementos necesarios: plataformas tecnológicas de gran escala en todo el sector bancario, conectividad global tanto para consumidores como para empresas y, posteriormente, la aparición de Bitcoin entre 2008 y 2009, seguida por las stablecoins y las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC). Para mí, dejó de ser una teoría cuando la escala alcanzó un punto imposible de ignorar: hacia mediados de 2025, las stablecoins ya habían procesado más de 4 billones de dólares en volumen de transacciones solo durante los primeros siete meses del año y, según algunas estimaciones, su volumen de transferencias ya competía con el de las principales redes de tarjetas. ¡Eso ya es infraestructura! Lo único que aún necesita alcanzar ese ritmo es la regulación: las salvaguardas, la supervisión y los controles que convierten un sistema paralelo en un sistema confiable.

Fuentes: TRM Labs, Informe 2025 sobre Adopción de Criptoactivos y Uso de Stablecoins (más de USD 4 billones en el primer semestre de 2025).

Después de tres décadas liderando operaciones tradicionales de pagos transfronterizos, ¿qué es lo que más le ha sorprendido de la forma en que la industria está abordando la transición hacia una infraestructura basada en stablecoins?

Quisiera ser preciso en este punto, porque no fui responsable de convertir una operación de remesas para operar sobre rieles de stablecoins. Mi respuesta es la de alguien que pasó toda su carrera trabajando en el modelo tradicional y que ha observado de cerca esta transformación. Lo que más me sorprende es la rapidez con la que el argumento económico ha desplazado al debate ideológico. Durante años, el uso de criptoactivos en los pagos fue una discusión filosófica. Hoy es una decisión operativa y de gestión de tesorería. Distintos estudios del sector estiman que la utilización de rieles basados en stablecoins puede reducir los costos totales entre un 30 % y un 50 %, considerando las comisiones por transacción, los diferenciales cambiarios (FX), el costo del capital inmovilizado (float) y las deducciones de los intermediarios. Cuando el ahorro es de esa magnitud, la adopción deja de depender de las convicciones y pasa a ser una cuestión de tiempo.

Fuentes: análisis de corredores de pago de Polygon para América Latina, basado en los estudios de EY (2025) y BVNK (2026) sobre stablecoins (fuentes del sector; cifras orientativas, no auditadas).

América Latina es una de las regiones más dependientes de las remesas en el mundo. ¿Cómo cambian las stablecoins las reglas del juego para las familias que envían dinero a sus países de origen y qué debe suceder para que esta tecnología alcance una adopción masiva?

La ecuación se reduce a tres factores: costo, velocidad y acceso, y las stablecoins mejoran los tres. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las remesas hacia América Latina y el Caribe alcanzaron un récord de USD 173.700 millones en 2025, un 7,3 % más que el año anterior. En cuanto a los costos, la base de datos Remittance Prices Worldwide del Banco Mundial sitúa el costo promedio global de enviar remesas en el 6,36 %, más del doble de la meta del 3 % establecida por las Naciones Unidas, mientras que los canales exclusivamente digitales promedian alrededor del 4,6 %. Los operadores que utilizan stablecoins ya están reduciendo esos costos de manera significativa. En el corredor Estados Unidos–México, Bitso ha procesado aproximadamente el 10 % del flujo de remesas utilizando rieles basados en criptoactivos, mientras que Felix Pago ya ha canalizado más de USD 1.000 millones mediante un modelo USDC-SPEI que liquida las operaciones a través de WhatsApp con comisiones muy inferiores a las de los operadores tradicionales.

Lo que está impulsando esta transición hacia una adopción masiva es la evolución de las políticas regulatorias en ambos extremos de la operación. Un ejemplo es el nuevo impuesto especial del 1 % sobre las remesas en Estados Unidos, aprobado en julio de 2025 y vigente desde el 1.º de enero de 2026, que solo se aplica a las transferencias financiadas con efectivo, giros postales o cheques de caja. Las transferencias financiadas desde cuentas bancarias, tarjetas emitidas en Estados Unidos o criptoactivos quedan fuera de su alcance. Esto favorece estructuralmente a los canales digitales y a las soluciones basadas en stablecoins, aunque los primeros datos muestran que, hasta ahora, su impacto ha sido limitado.

Del lado de los países receptores, el principal factor sigue siendo la claridad regulatoria. La mayoría de los grandes proveedores tecnológicos y de infraestructura ya están en condiciones de integrarse; lo que aún avanza más lentamente son las reglas del juego. México es un buen ejemplo: actualmente las stablecoins se encuentran en una categoría regulatoria independiente, fuera del marco aplicable a los "activos virtuales", mientras que el Banco de México (Banxico) mantiene a los bancos a cierta distancia mediante la Circular 4/2019, al tiempo que avanza un proceso de modernización regulatoria. Una vez superados estos obstáculos, el crecimiento podría acelerarse rápidamente, impulsado por las grandes fintech en alianza con el reducido grupo de bancos pioneros de cada país.

Fuentes: BID, Remesas hacia América Latina y el Caribe se moderan tras el fuerte crecimiento de 2025 (2026); Banco Mundial, Remittance Prices Worldwide, edición 54 (septiembre de 2025); IRC §4475 / directrices del IRS sobre el impuesto a las remesas de la OBBBA; Circular 4/2019 de Banxico. Cifras de los corredores de pago (Bitso y Felix Pago) según reportes de la industria.

América Latina atraviesa distintas etapas en la adopción de las monedas digitales, desde la experiencia de El Salvador con Bitcoin hasta el proyecto Drex de Brasil. ¿Cómo deberían los bancos afrontar esa fragmentación regulatoria?

La fragmentación es real, y vale la pena reconocer que algunos de estos experimentos han sido recalibrados. El Salvador modificó su Ley Bitcoin en enero de 2025, en el marco de su acuerdo de USD 1.400 millones con el FMI, para que la aceptación por parte del sector privado pasara a ser voluntaria y para poner fin al pago de impuestos en Bitcoin, retrocediendo en la práctica respecto del experimento de curso legal. Brasil, por su parte, ha seguido un camino mucho menos lineal con Drex: el banco central eliminó la mayor parte de los componentes de blockchain y tokenización para su lanzamiento inicial previsto en 2026, citando la inmadurez de las soluciones de privacidad, y un alto funcionario cuestionó públicamente a comienzos de 2026 si el país realmente necesita una CBDC minorista dado el buen funcionamiento de Pix. Al mismo tiempo, Brasil avanzó con decisión en el ámbito privado, incorporando las transacciones con stablecoins dentro de su marco cambiario, el mismo que regula las remesas tradicionales.

Hoy conviven tres enfoques muy distintos en tres mercados de referencia: Estados Unidos prioriza las stablecoins; Brasil regula las transacciones con stablecoins dentro del régimen cambiario mientras mantiene una postura cautelosa respecto de su CBDC; y México conserva un enfoque permisivo, aunque prudente. Mi recomendación para los bancos es que dejen de esperar una armonización regulatoria que difícilmente llegue en los plazos que ellos necesitan. Es momento de diseñar una estrategia partiendo de la premisa de que la regulación terminará consolidándose y de definir desde ahora cuál será el papel de los rieles basados en stablecoins dentro de sus prioridades estratégicas. Los bancos que lleguen tarde serán aquellos que consideraron este tema como un problema ajeno hasta que el mercado ya hubiera seguido adelante.

Fuentes: Informe del FMI sobre El Salvador (2025); publicaciones del Banco Central de Brasil (BCB) y declaraciones de sus autoridades (2026); resoluciones del BCB sobre el tratamiento de las stablecoins como operaciones cambiarias.

Existe una tensión real entre la innovación en stablecoins y el cumplimiento de AML, un tema que ambos hemos abordado a lo largo de nuestras carreras. ¿Cómo cree que evolucionará esta tensión a medida que crezcan los volúmenes de stablecoins en la región?

Matizaría un poco el uso de la palabra "tensión". No se trata de una confrontación entre innovación y cumplimiento normativo, sino de la ausencia, hasta hace poco, de un marco regulatorio que adaptara las stablecoins a la realidad de la gestión de flujos transfronterizos bajo las obligaciones existentes en materia de prevención del lavado de dinero (AML). Ese vacío regulatorio está comenzando a cerrarse. En Estados Unidos, la Ley GENIUS entró en vigor en julio de 2025 y estableció el primer marco regulatorio federal para las stablecoins de pago, exigiendo reservas respaldadas en una proporción de 1:1 y certificaciones mensuales sobre dichas reservas. El trabajo que hoy está en marcha se centra en el desarrollo de la normativa sobre AML y la Ley de Secreto Bancario (Bank Secrecy Act, BSA), que el Departamento del Tesoro está elaborando en coordinación con los reguladores bancarios. A comienzos de 2026, la OCC publicó su primera propuesta normativa. Una vez que estas reglas entren plenamente en vigor, gran parte de la tensión percibida pasará a convertirse en una cuestión de cumplimiento normativo habitual.

Los datos respaldan una visión optimista. Aproximadamente el 99 % de la actividad con stablecoins es lícita. Sin embargo, sería ingenuo ignorar que, a comienzos de 2025, las stablecoins todavía representaban alrededor del 60 % del volumen de operaciones ilícitas con criptoactivos. Precisamente por eso resulta tan importante contar con un marco regulatorio claro. Las infraestructuras reguladas que se están desarrollando en la región incorporan cada vez más, desde el propio diseño del protocolo, el cumplimiento de la Travel Rule y los controles de sanciones de la OFAC.

Las instituciones que liderarán esta transformación serán aquellas que consideren la prevención del lavado de dinero (AML) como un requisito de diseño y no como un elemento que se incorpora al final del proceso.

Fuentes: Ley GENIUS (Pub. L., promulgada el 18 de julio de 2025); Aviso de Propuesta de Reglamentación (Notice of Proposed Rulemaking) de la OCC (2026); TRM Labs, 2025 Crypto Adoption and Stablecoin Usage Report.

Si hoy un banco latinoamericano de tamaño mediano le dijera: "necesitamos una estrategia para stablecoins", ¿por dónde le recomendaría empezar?

El punto de partida debe ser una evaluación honesta del perfil de riesgo de la propia institución y de su verdadero nivel de interés en las operaciones transfronterizas. Un banco que hoy mantiene una postura altamente conservadora frente al riesgo debe decidir, de manera consciente, si pretende sostener ese mismo enfoque en un entorno financiero cada vez más digital, porque ambas posiciones son cada vez menos compatibles.

Al mismo tiempo, es fundamental invertir en la capacitación del propio equipo. Entre los profesionales de la banca tradicional todavía persisten importantes conceptos erróneos y vacíos de conocimiento sobre el funcionamiento de esta tecnología. Y es muy difícil ejecutar una estrategia en la que el propio equipo no confía.

En términos concretos, mi recomendación sería elegir un único corredor de pago, desarrollar un piloto controlado junto a un proveedor regulado de entrada y salida del ecosistema (on/off-ramp) y adquirir experiencia en un entorno acotado antes de escalar la iniciativa. La hoja de ruta para los primeros adoptantes ya existe en la región: Nubank incorporó USDC a su plataforma para clientes en Brasil, México y Colombia; BTG Pactual, el mayor banco de inversión de América Latina, emitió su propia stablecoin respaldada por dólares; e Itaú, el banco más grande de Brasil, integró servicios relacionados con criptoactivos y participó en los experimentos del banco central sobre pagos transfronterizos basados en tecnología DLT.

No hace falta inventar el camino. Lo importante es decidir recorrerlo.

Fuentes: información publicada por Nubank, BTG Pactual (BTG Dol) e Itaú Unibanco, junto con reportes del sector fintech.

¿Cuál es el principal malentendido que aún tienen muchos ejecutivos financieros sobre las stablecoins y que le gustaría cambiar?

El mayor temor que escucho entre los ejecutivos bancarios es la desintermediación: la preocupación de que los bancos queden completamente fuera de la cadena de pagos. Hay algo de cierto en ese planteamiento, pero suele interpretarse de manera equivocada. Los bancos siempre tendrán un papel que desempeñar. La verdadera pregunta es cuál será ese papel, y eso dependerá de la estrategia, no del destino. Un banco que actúe con visión podrá asumir funciones como la emisión, la custodia, los servicios de entrada y salida del ecosistema (on/off-ramp) y la gestión cambiaria (FX). En cambio, un banco que no haga nada puede terminar limitado al rol de custodio de la moneda fiduciaria subyacente. Para una institución que históricamente ha desempeñado un papel relevante en los pagos transfronterizos, sería una pérdida significativa de protagonismo provocada por su propia inacción.

Las stablecoins no son un muro contra el que haya que defenderse. Son un nuevo riel de pago al que hay que conectarse.

Uno de los proyectos que estamos considerando es desarrollar juntos contenidos educativos sobre monedas digitales para la industria financiera. ¿Cuál considera que es el concepto más importante que los profesionales de la banca en América Latina necesitan comprender hoy, el que tendrá mayor impacto durante los próximos tres años?

Las stablecoins están resolviendo silenciosamente un problema que el propio sistema financiero tradicional creó. América Latina y el Caribe han sido una de las regiones más afectadas por el proceso de de-risking de la banca corresponsal, es decir, la reducción de relaciones de corresponsalía por parte de bancos estadounidenses y europeos debido a los costos y riesgos asociados al cumplimiento de las normas de prevención del lavado de dinero (AML). Entre 2011 y 2020, la región perdió aproximadamente el 40 % de sus relaciones activas de banca corresponsal, la mayor contracción registrada a nivel mundial. Las transacciones denominadas en dólares estadounidenses y los operadores de transferencia de dinero fueron los más afectados. Como consecuencia, familias y empresas quedaron con un acceso más limitado a los pagos en dólares y, con el tiempo, enfrentaron costos cada vez más elevados.

El concepto que marcará la diferencia durante los próximos tres años es que las stablecoins están restaurando gradualmente ese acceso, al facilitar pagos en dólares estadounidenses y el movimiento de dinero a escala global sin las estrictas barreras de acceso que históricamente ha impuesto el sistema bancario tradicional. En toda la región, la inflación persistente, la volatilidad cambiaria y los controles de capital ya están impulsando un proceso de "dolarización digital". En Argentina, las stablecoins representan más del 70 % de las compras de criptoactivos; en Colombia, más de la mitad de las operaciones en exchanges corresponden a stablecoins; mientras que en Brasil más del 90 % de los flujos de criptoactivos ya están vinculados a ellas. En México, los tokens vinculados al dólar se están convirtiendo cada vez más en la infraestructura utilizada para el corredor de remesas desde Estados Unidos.

Para una región que durante años fue perdiendo acceso al dólar, esta no es una historia de especulación. Es una historia de inclusión financiera. Y esa es la perspectiva que los profesionales de la banca en América Latina necesitan comprender e incorporar desde ahora.

Fuentes: Atlantic Council, Financial De-Risking in the Caribbean (contracción de las relaciones de banca corresponsal); Banco Mundial, Decline in Access to Correspondent Banking Services (impacto sobre las transacciones en dólares estadounidenses y los operadores de transferencia de dinero); Chainalysis, 2025 Latin America Crypto Adoption Report (participación de las stablecoins en Argentina, Colombia y Brasil, basada en datos de los libros de órdenes de los exchanges y no en una cobertura integral de los exchanges centralizados).